Pues si queridos niños y niñas: Ayer fui víctima de un cutre-robo. Cutre por el modus operandi y cutre por la cuantía de los sustraído. Atendiendo a lo sustraído no entra en la categoría de robo: Como me sustrajeron un euro, técnicamente fue un hurto. Y el procedimiento fue de lo más cutre: Me quitaron el euro del carrito del carrefour en un despiste (el carrito no rodaba bien y me era más cómodo dejarlo al principio de los pasillos y seguir sin él).
Si, si, ya se que por un euro no debería haberme molestado siquiera en escribir una entrada en la bitácora pero se ha dado un cúmulo de casualidades. Primero, hoy no se me ocurría otro tema y, segundo, en las noticias de Antena 3 esta semana han estado insistiendo machaconamente en que los pobres hipermercados son víctimas inocentes y desvalidas ante los pequeños hurtos y que gastan cientos de miles de euros para prevenirlos (Siempre en la línea catastrofista y apocalíptica que tanto le gusta a A3tv, Rajoy y Acebes).
Yo, en vaqueros y jersey, con barba de fin de semana, debo tener cara de sospechoso habitual porque ayer, cada vez que me daba la vuelta, me encontraba con un seguridad del Carrefour Dos Hermanas controlando lo que hacía. Y digo yo que no le sirvió de mucho porque mientras me controlaba a mi no fue capaz de darse cuenta de que alguien me sacaba el euro del carrito y, puestos a especular, mientras concentraba sus esfuerzos en mi persona alguno se estaría entreteniendo en llevarse alguna botella de Chivas o el CD de Soraya (o de cualquiera de los Operación Triunfo).
En fin, que ahí que volví con mis compras del finde cabreado como un mono y con mi señora esposa haciendo burla acerca de cómo me tomo estas cosas.
P.S. La nota positiva es que empiezo a percibir como se me desarrolla un sexto sentido para detectar cual de las cajas es la problemática. Nota mental: No ponerse nunca en la caja en la que están comprando a la vez ropa infantil tres señoras con siete churumbeles.. Esa cola huele a desastre y a largas esperas...